El señor de las arenas |
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Tú ves que el agua es más blanda que la piedra, pero si mucho pasa sobre ella, al final le hace rastro
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Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2005. Paradise Lost Es este un lugar que resulta dificil creer que exista. Incluso ahora, que estoy en él, mirando a la nada en todas las direcciones. Por eso he venido aqui a llamarte. Nunca has estado aqui, pero aqui yaces entre las flores que son mis sueños como la Ofelia de Millais. Inerte como en mi memoria, irreal como este mismo lugar. Que resulta dificl creer que existe. Inerte porque yo te maté de tanto quererte.En este lugar irreal tu voz suena como si te hubieses ido. Como siempre cuando la oigo, todo da la vuelta, arranca, se ilumina, se oscurece, yo que se. Pero tu voz está camino de otra parte. Camino de su camino. Tu voz está de viaje solo porque no va hacia donde yo había soñado antes de venir a este lugar que resulta dificil creer que exista. Al que había venido sólo para llamarte. Después de tanto viaje, de tanto salitre en mis labios, cualquiera puede ver que no quiero salir del mar. Abandonar la corva nave para poner pie en una tierra que no es con la que yo soñaba en las largas noches bajo el cielo del ponto. Porque Citerea solo existe en mis cartas de navegación. Solo en las mías. Pero tu voz sonaba serena. Feliz, diría. Calmada, madura. Desde este lugar que resulta dificil creer que exista, tu voz daba el timbre de una realidad que siempre me resultó dificil creer que existe. Mientras, mis sueños flotan en el agua serena de este lugar irreal, rodeando tu recuerdo inerte, algo que nunca fuiste tu. Ojala ahora pueda amarte a ti, y no a tu reflejo en el lago de mis sueños egoistas. Como la Ofelia de Millais. El sabio que comia hierbas... Cuentan que en cierta ocasión, un sabio que había caido en desgracia, lamentaba su desdicha envuelto en andrajos por los jardines de su ciudad, y mientras lloraba sus penas con amargas palabras, arrancaba hierbas del suelo, las mordía y las arrojaba hacia atrás. En esto anduvo el sabio pensando en las gracias que había perdido, y en todo lo que no tenía, cuando, al volverse hacia atrás, encontró que otro hombre andrajoso detrás de él comía las hierbas que él tiraba masticadas.Vida extra... El mundo es curioso. El azar... El azar es aquella ley que aún no hemos aprendido a enunciar.¿Hay un camino directo desde Juan Rulfo hasta Eva L? ¿Incluso cuando Eva L existía desde mucho antes que Juan Rulfo? o al menos surgieron sin relación aparente. Un camino que pasa por el Inem, por una cafetería pija, por los recovecos de la mente, por la Feria del Libro, por Luis del Val, por el Inem, por Luvina, por Julio Cortázar... Hasta esos ojos brillantes del pasado... Vive hoy... Tormenta de arena "Salió hace algunos días. Lo sé porque vi huellas de un solo camello, sin carga. No sé si huia, pero desde luego nunca se desplaza sin varios camellos y algunas pertenencias" El ajado cabrero miraba un poco por encima del hombro hacia atrás, como si esperase que alguien le sorprendiese. Aunque detrás de él solo hay una llanura en la que, de un golpe, se ven tres días de camino."¿Dice entonces que El señor de las arenas abandonó sus dominios?" Preguntó con estupefacción. "No. Digo que salió. Que huyó, se fue. Se refugió en algún lugar donde no quisiera ser encontrado. Hacia años que no lo había hecho. Yo aún era niño" Hizo una pausa algo congestionada "Síntoma de cosas revueltas...como una tormenta de arena en el horizonte" La alemana miró su cuaderno como buscando una nota perdida, pero solo para apartar la vista de la cara asustada y agrietada del cabrero. "No lo busque" Dijo el cabrero mientras daba la vuelta hacia el monte donde sus animales ramoneaban. |