El señor de las arenas |
|
|
Tú ves que el agua es más blanda que la piedra, pero si mucho pasa sobre ella, al final le hace rastro
TemasArchivos
Enlaces |
Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2005. De Dracone... Desde el día en el que leí en el periódico por primera vez que se acercaba un eclipse anular. No podría olvidar aquella mañana, sobre la terraza de aquel bloque. Con mi vieja cámara y tu vieja camiseta roja de estar por casa.Aquella luz plateada y las nubes enrolladas en aquel largo husillo que cruzaba el cielo. Quizá aquel día pensé que podía pasar aquello que desease con más fuerza. Aunque no soy capaz de recordar si me atreví a desearte a ti. Ha sido hoy, al abrir la lente del telescopio. Cuando he encontrado la lente solar puesta. Cuando el corazón se me ha oscurecido en un noventa por ciento, y mi temperatura ha bajado a la mitad. Al abrir aquella caja que, la última vez que vió la luz, fue un maravillos día en que soñamos juntos, pero cosas diferentes. DelirioNo hay lógica alguna para todo esto. Aunque por otra parte es algo a lo que estoy ya acostumbrado. Después de cinco eternos años consagrado a conseguir verte de lejos en un paso de cebra, o poder compartir dos paradas de autobús contigo. Ahora vuelve a ser igual. Con una diferencia sustancial: entonces tu sólo recuerdo me hacía vivir, era mi principal argumento. Si las cosas iban mal, me bastaba con recordarte. Si iban bien es porque te veía. Ahora en cambio, quisiera morirme cada día. Y en mi vida, todo es una catástrofe. Ojala fuese un cretino, para poder decirte que me has abandonado. Ojala pudises pensar como un egoista, y echarte en cara que no contestes a mis correos, que no me llames. Decirte que te has olvidado de mi. Ojala te tuviese delante para pedirte perdon por dudar de ti. Para decirte que te he abandonado, que, derrotado por no poder estar cerca de ti, he dedicado todos mis esfuerzos a olvidarte. Y que por eso no te llamo cada vez que pienso en ti, y no he ido a ver tu casa. Dentro de algunos años volveremos a estar cerca. No me cabe duda. De nuevo tu habrás vivido diez años por cada uno de los míos. Seguiré siendo un niño para ti, seguiré viéndote inalcanzable y próxima a la vez. Seguiré aprendiendo a tu lado como no he aprendido con nadie. Y quizá entonces descubriré que nunca he dejado de quererte, por mucho que me lo haya estado diciendo a mi mismo. Que ahora mismo, mientras escribo esto, mientras no puedo recordar algunos detalles de tu cara, o de tu voz, te sigo queriendo como no he querido a nadie. Aunque se que no leerás esto. Que se lo cuento a un agujero en la red. No imaginas hasta que punto todo esto es una catástrofe. En la que, efectivamente, lo más importante que he perdido es a mí mismo. Irremediablemente. |